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lunes, 26 de enero de 2015

Innauguración de la temporada 2015: Monfragüe.

Jornada completita en el Parque Nacional de Monfragüe. Ayer, una vez más, fui a pasar el día a Monfragüe, una maravilla situada en la provincia de Cáceres, afortunadamente cerca de mi casa. Cada ocasión que tengo, aprovecho para acercarme y pasar el día por allí.

Son las 7:00 a.m, suena el despertador: hora de ponerse en marcha. Carretera y manta, nos dirigimos a Monfragüe. A la par que el amanecer, llegamos sobre las 8:00 a.m y el parque nos recibe con una densa niebla que cubría toda la longitud de los dos ríos que lo cruzan.



La impresión que da es de silencio total, ¿verdad? Y efectivamente, así es, pero sólo al principio. A medida que vas profundizando y adentrándote, se comienzan a escuchar los primeros sonidos del día: el trompeteo incesante de las grullas comunes (Grus grus) amaneciendo en las dehesas, acompañado de los reclamos de las perdices rojas (Alectoris rufa).

A primera hora, despacito por la carretera aún helada, tienen lugar los primeros encuentros de la jornada:
Hembra de Ciervo rojo (Cervus elaphus), junto a otras hembras, sobre el pasto cubierto aún por una tenue sábana blanca de hielo.
En primer lugar llegamos al mirador de La Portilla del Tiétar, pero la niebla impedía ver absolutamente nada, apenas se podían ver los roquedos. Debido a la situación de este mirador, siempre en umbría, es un lugar bastante frío, y ayer en concreto se te congelaban las manos hasta doler si tratabas de sujetar la cámara o los prismáticos durante más de 10 segundos, por lo que desistimos, y fuimos a buscar otro lugar en el que la visibilidad fuera mejor y en el que calentase algo más el sol: El Salto del Gitano.

En torno a las 9:00-10:00 a.m. comenzaba la actividad de los gigantes buitres leonados (Gyps fulvus)





A medida que pasaba la mañana aparecían en escena otros protagonistas:
Pareja de Buitre negro (Aegypius monachus), en lo más alto del Salto del Gitano. Suelen moverse por allí, junto al roquedo, por la ladera. 
Halcón peregrino (Falco peregrinus). Tan pequeño y veloz, que es difícil de seguir, y más aún de fotografíar, sobretodo si eres principiante.
Y mientras esperaba al Halcón peregrino, este Petirrojo europeo (Erithacus rubecula) se poso justo a mi lado, regalándome una colección de bonitas y coloridas fotos:




Y de repente, bajas la vista al agua un momento y algo te llama la atención... hay algo nadando: una preciosa nutria europea (Lutra lutra), nadando y buceando de una orilla hasta la otra, en busca de peces que llevarse a la boca:
La lejanía y su "no parar" hacen que se me haga difícil fotografiarla.

Más tarde, ya sobre mediodía, en la presa avistamos esta bonita Garza real (Ardea cinerea), que descansaba junto a la orilla, bajo el sol del mediodía:

Y mientras comíamos en el mirador de La Higuerilla, este Cormorán grande (Phalacrocorax carbo) nos deleitaba con su habilidad pesquera, zambulléndose una y otra vez:



Y el resto de cormoranes, descansando en una roca, todos juntos y al sol:

Así fue pasando el día, después de comer acudimos a La Portilla del Tiétar de nuevo, ya sin niebla esta vez, y comenzó la espera del Buho real (Bubo bubo), que nos tuvo esperando inmóviles durante 4 horas, amenizadas por los buitres leonados, los cormoranes, el canto de las perdices rojas al atardecer en las laderas, de nuevo los trompeteos de las grullas, de las cuales pudimos observar algunos bandos sobrevolándonos con su característica disposición en "V" de camino a los dormideros, y ya a última hora pudimos escuchar al Águila imperial ibérica (Aquila adalberti), aunque no se dejó ver.
Al final, ya cuando a penas quedaba luz, comenzó a ulular profundamente el Gran Duque "Bu-huuu....Bu-huuu", retumbando en el valle, y finalmente conseguimos avistarle volando de roca en roca, llamando a su hembra, que le respondía de vez en vez con un "¡waack!"
Sin luz ya, sobre las 20:00 nos retiramos, satisfechos y con frío (que se olvida en cuanto consigues tu objetivo). No logré mi ansiada foto del Buho real, por la ausencia de luz y las limitaciones de mi equipo, pero sin duda volveré a intentarlo...

Para despedirme, dejo una foto de la Sierra de Béjar y final de la de Gredos, visibles al fondo desde Monfragüe.

domingo, 26 de octubre de 2014

Parque Nacional de Monfragüe.

Monfragüe, en la provincia de Cáceres, constituye uno de esos 15 pequeños trozos de paraíso que tenemos en España, bajo la denominación de Parques Nacionales. Destaca por su fama ornitológica, y es que resulta un auténtico santuario para la observación de aves, contando con una amplia variedad de especies aladas, a parte del resto de habitantes animales de la zona.
Así, viviendo tan cerca como vivo de un lugar como este, no son pocos los momentos pasados por allí, horas, días... a lo largo de mucho tiempo, por lo que podría eternizarme subiendo entradas con fotografías tomadas en Monfragüe, así que de momento, voy a hacer un sumario con algunas de las imágenes capturadas hasta ahora por allí. 


Águila imperial (Aquila adalberti)
Endemismo de nuestra península, una auténtica joya en peligro durante mucho tiempo, a la que he tenido el placer de observar sobrevolándome en un par de ocasiones. Con sus 2m. aproximados de envergadura, resulta inconfundible, tanto por su morfología, como por esos "hombros" blancos tan característicos que presenta. Su nido se sitúa protegido entre las tupidas copas de encinas y alcornoques. Con paciencia y atención no resulta difícil escuchar su también característico "ladrido", muy similar al graznido de los córvidos: "Oc-Oc-Oc-Oc". Frecuentemente lo profiere en contra de sus gigantes vecinos, los buitres leonados sitiados en los roquedos, y que de vez en cuando pasan demasiado cerca para su territorial carácter, llegando incluso en ocasiones a lanzarse en vuelo contra ellos, regalando a los visitantes de La Portilla del Tiétar un espectáculo que hace las delicias de objetivos y retinas curiosas.

Águila imperial ibérica (Aquila adalberti)
Águila imperial ibérica (Aquila adalberti)


Buitre leonado (Gyps fulvus)
Rapaz inmensa e inconfundible, especie reina de los roquedos y de los cielos de Monfragüe.
Buitre leonado (Gyps fulvus).

Buitre negro (Aegypius monachus).
Gigante de casi 3m. de envergadura que junto a sus parientes los leonados custodian los extensos territorios extremeños de Monfragüe. Bastante más escaso que los anteriores, tienen en nuestro país sus mejores poblaciones de todo el mundo.
Buitre negro (Aegypius monachus)

Cigüeña negra (Ciconia nigra).
Otra joya de nuestros cielos, la escasa y esquiva Cigüeña negra (Ciconia nigra). A diferencia de su prima la Cigüeña blanca, no acostumbra a convivir con el Ser Humano, por lo que se mueve y nidifica en lugares alejados y recónditos
 Cigüeña negra (Ciconia nigra).

Otros
Puede que algo menos "atractivos o espectaculares" que las imponentes rapaces, son en este caso las preciosas Perdices rojas (Alectoris rufa), y los estilizados Rabilargos (Cyanopica cyanus), entre otros. Además, desde la carretera es relativamente fácil poder contemplar ciervos (Cervus elaphus), pastando sobretodo al comienzo y al final del día, por las dehesas y junto al río.
                     Perdiz roja (Alectoris rufa)                                                             Rabilargo (Cyanopica cyanus)

















Pequeño cervatillo (Cervus elaphus) que pastaba junto a su madre y otras hembras al atardecer.
Y ya de vuelta a casa, uno de los días que pasamos por allí, "maese raposa" nos acudió a despedir. Los zorros, astutos y listos como ninguno, confiados en un lugar tan transitado, mal acostumbrados a que los visitantes no les hagan daño y que incluso les den comida... aprovechan para acercarse a las carreteras, sobretodo en épocas de desgaste físico como las épocas reproductoras, a ver si pueden "pescar" algo.  
Zorro (Vulpes vulpes).


Y hasta aquí algunas de las fotos más destacables que tengo de este espacio natural que me gusta tanto recorrer. Por supuesto, estas no son ni de lejos las únicas especies que pueblan Monfragüe, pero sí las que hasta ahora he podido fotografiar.
Otros de sus habitantes, tales como distintas especies de peces, reptiles, anfibios y algunas aves mucho más esquivas como las rapaces nocturnas, sobre las que reina el Gran Duque, el Buho real (Bubo bubo); así como otros mamíferos como los jabalíes (Sus scrofa), las curiosas nutrias (Lutra lutra), ginetas (Genetta genetta), mustélidos y roedores de prácticamente todo tipo, me han regalado momentos preciosos, aunque demasiado fugaces para mi aún escasa experiencia con la cámara.
Sin embargo, seguiré asistiendo a mi cita con ellos, y tarde o temprano los "cazare".

Para terminar añadiré que el caso de los zorros no es el único ejemplo de cómo hemos conseguido que muchas especies confíen en nuestra presencia. Los ciervos también optan en muchos casos por acercarse a los márgenes de las carreteras, a ver qué encuentran en merenderos o papeleras, o incluso a comer de la mano de algún visitante que les ofrece pan o similares. No es raro, hablo en este caso del ejemplo de Monfragüe, ver a familias tratar de acercarse a los animales salvajes utilizando como señuelo la comida, para llevarse el recuerdo de haber alimentado a un ciervo o a un zorro en libertad.
Cada cual que juzgue, pero en mi opinión, escaso favor hacemos a nadie al acostumbrar a los animales salvajes a la peligrosa mano del hombre... y es que al igual que comen de tu mano, que sólo quieres hacerles una foto, alimentarlos o impresionar a los más pequeños con la mejor intención, se acercarán a la mano de un cazador o de algún desalmado que quiera hacerles daño, sin distinguir intenciones, todo por haberlos acostumbrado mal a relacionar la presencia humana con un beneficio. Por tanto, un respeto por los espacios como este y hacia toda la fauna en general, ya que todo el trabajo que lleva detrás el mantenimiento de los espacios naturales protegidos, así como las labores de seguimiento a las distintas poblaciones animales y vegetales salvajes de cualquier zona, están en juego y dependen casi en su totalidad del comportamiento de los visitantes. Si todos actuamos con respeto hacia la naturaleza, estas maravillas podrán seguir existiendo y se mantendrán en el tiempo. Si no, puede que seamos de las últimas generaciones en poder disfrutarlo...